jueves, 23 de agosto de 2012

San Agustín de Hipona





Agustín de Hipona considera que el objetivo de la filosofía es conocer la verdad única. Se llega a ella mediante la fe y la razón, utilizando la filosofía platónica. Es heredero de la Patrística e iniciador de la Escolástica, corriente filosófica cristiana que pretende explicar racionalmente la doctrina cristiana.


El ser humano es un alma encerrada en un cuerpo. Para Agustín hay dos grados de realidad: Dios, que es realidad inmutable, y lo creado, que es realidad mudable y cambiante. Pero el ser humano es una realidad intermedia: con la razón se comunica con Dios y dirige su cuerpo.


Siguiendo a Platón, el conocimiento sensible no lleva a la verdad. Solo es conocimiento verdadero, el conocimiento universal, necesario e inmutable, y ese solo está en Dios. Por tanto, aunque el ser humano llegue a conocer “algo”, sólo llegará a lo verdadero con ayuda de Dios, esto es, iluminado por Dios (Teoría de la Iluminación)


Ya hemos dicho que la realidad es Dios y lo creado. Para demostrar la existencia de Dios propone tres pruebas: 1. El “orden del universo” constata que hay un Ser Ordenador, Dios. 2. Todos los seres humanos creen en algún Dios, hay un “consenso” de todos los seres humanos sobre la existencia de Dios. 3. El ser humano conoce verdades inmutables, eternas y necesarias, que no ha producido él, sólo pueden provenir de Dios, que se las da (las ilumina) al ser humano .


La ética de san Agustín tiene tres partes: la felicidad, que no la encuentra el hombre en sí mismo, sino en Dios; el libre albedrío, capacidad de poder obrar rectamente; y el mal, que es el alejamiento de Dios.


Para defender a los cristianos, acusados por algunos romanos de ser los causantes con su religión de la caída del Imperio Romano y el abandono de los dioses tradicionales, Agustín escribe La Ciudad de Dios, primera reflexión sobre filosofía de la historia: según él, en toda sociedad hay dos “ciudades”, la de aquellos que se aman a sí mismos y se alejan de Dios, y la de aquellos que aman a Dios, y forman la ciudad de Dios. La historia es la lucha entre esas dos “ciudades”.

jueves, 16 de agosto de 2012







Bernardo O´higgins







Nació el 20 de agosto de 1778 en Chillán Viejo. Hijo ilegítimo de Ambrosio O'Higgins, de origen irlandés, gobernador al servicio de España en Chile y virrey de Perú. Su madre fue María Isabel Riquelme y Meza. Sus padres nunca contrajeron matrimonio, pero ello no implicó que el progenitor se desentendiera de su vástago. Él mismo dispuso que fuera puesto bajo el cuidado del comerciante portugués, Juan Albano Pereira. En 1782, fue llevado a Talca a casa del comerciante, donde fue bautizado. En 1788, Ambrosio O'Higgins fue nombrado Gobernador de Chile y queriendo darle a su hijo una buena educación, lo envió al Colegio de Naturales en Chillán y luego a aristocrático Colegio de San Carlos en Lima. Cursó estudios en Gran Bretaña y España. El 3 de abril de 1800 se embarca en la fragata "Confianza" para regresar a Chile, pero ésta es capturada por un buque inglés, debiendo regresar a su puerto de origen. En Cádiz permanece dos años más. Al recibir la noticia de la muerte de su padre en Lima, el 18 de marzo de 1801, regresa a Chile el 6 de septiembre de 1802. Su padre al morir testó a su favor la Hacienda de Las Canteras de 16.689 cuadras y más de 4.000 cabezas de ganado. A esta propiedad dedicó los siguientes años. Tomó parte en la revolución de 1810, por la cual se estableció una Junta de Gobierno en Santiago sustituyendo al gobernador general español. Cuando en 1811 se reunió el primer Congreso Nacional chileno, es elegido diputado. En 1813 es nombrado general del Ejército por la segunda Junta de Gobierno nacional. En 1814, en Rancagua, fue derrotado por tropas realistas, financiadas por el virrey de Perú para que Chile volviera al dominio español. Escapa con la mayoría de sus seguidores y cruza los Andes hasta el actual territorio argentino. Los combatientes por la independencia chilena fueron vencidos por los ejércitos realistas, y el territorio chileno se mantuvo durante los tres años siguientes bajo dominio español. Se unió al general José de San Martín, con quien regresó para derrotar a los realistas en la batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817. Ese mismo mes, fue nombrado director supremo de Chile, y en febrero de 1818 formuló la Declaración de independencia chilena en Talca. Gobernó autoritariamente durante seis años. Se hizo impopular por su relación con las Provincias Unidas del Río de la Plata. Abdicó en el año 1823 y se trasladó al Perú arribando a El Callao el 28 de julio de 1823. Como no disponía de otras entradas, subsistió con el producto del cultivo de las haciendas Montalván y Cuiba que le fueron obsequiadas por el Perú. Falleció el 24 de octubre de 1842 en Lima. El 11 de enero de 1869, Chile repatria sus restos cuando las corbetas de guerra "O'Higgins", "Esmeralda" y "Chacabuco" recalan a Valparaíso, al mando del Vicealmirante Manuel Blanco Encalada, trayendo sus restos desde el puerto de El Callao, para ser sepultados en el Cementerio General. En 1979 fueron trasladados al Altar de la Patria donde su urna permanece cubierta por la bandera nacional y alumbrado por la llama de libertad.